Por: Frederick Wherry. COLUMNISTA THE NEW YORK TIMES

Cada año, millones de americanos que necesitan un préstamo a corto plazo para reparar un carro, coger un vuelo rápidamente para visitar a un pariente enfermo, o desatrasarse en pagos de subsidio se encuentran acudiendo a préstamos de día de pago, ya sea en internet o una de las miles de tiendas de préstamos. Estas personas no es que no tengan buen historial crediticio ni trabajo estable. Sencillamente no pueden prestar sumas tan pequeñas por medio del sistema bancario tradicional.

Lo que podrá empezar como una línea de vida de US$ 500 se puede convertir rápidamente en una carga pesada. Tasas anuales de interés para préstamos de este tipo normalmente están entre el 391 y 521 por ciento, según el Centro para Préstamos Responsables, y la mayoría de las personas que las usan terminan pagando más en cuotas en el transcurso del año de lo que recibieron originalmente como crédito. A nivel nacional los prestatarios gastan aproximadamente $8,7 billones al año en cuotas de préstamos de día de pago.

El gobierno de los Estados Unidos podría reembolsar billones de dólares a los bolsillos de estos consumidores arreglando un pequeño problema regulatorio y permitiendo que los bancos entren en el negocio de los préstamos pequeños.

Debemos cambiar las regulaciones para que estos clientes puedan permanecer en la corriente principal bancaria en lugar de tener que dejar los bancos donde ya tienen cuentas para ir y prestar unos cuantos cientos de dólares. Las altas tasas y las agresivas prácticas de cobro de los prestamistas de día de pago hacen que los consumidores pierdan sus cuentas bancarias y a veces abandonen el sistema bancario formal completamente.

Un marco de trabajo federal regulatorio diseñado por el Buró de Protección Financiera del Consumidor este año ofrece un camino inicial para que los bancos ofrezcan préstamos con pagos limitados al 5 por ciento de los ingresos mensuales.

Algunas cooperativas de crédito ya ofrecen dichos préstamos y una encuesta realizada por Pew Charitable Trusts estima que un préstamo de US$ 500 hecho a un prestatario típico costaría unos US$ 250 en cobros financieros en el transcurso de seis meses. El mismo préstamo por parte de un prestamista de día de pago normalmente cuesta mucho más de US$ 1.000.

Los bancos están en posición más fuerte para manejar las necesidades urgentes de manera rápida y lograr escala en el negocio. Hay casi 100.000 sucursales bancarias en los Estados Unidos, y la mayoría de los bancos podrían prestarles a sus clientes por medio de sus sitios web, plataformas móviles, cajeros automáticos o sistemas telefónicos automatizados. Eso ayudaría a mantener bajos los gastos generales que tanto afectan los altos precios de los préstamos de día de pago. Si los reguladores no exigen procesos de evaluación excesivos y procesos de documentación para préstamos que cumplen con directrices básicas de seguridad, los costos de iniciación también serán bajos. Pérdidas en estos préstamos típicamente son modestas, porque el acceso a las cuentas de ahorro del cliente les da a los prestamistas garantías fuertes. Las cooperativas que han ofrecido tales servicios han declarado pérdidas de entre solo 2 y 4 por ciento.

Al discutir inclusión financiera, es tentador centrarse en las personas que no son consideradas parte de la corriente bancaria principal. Pero la mayoría de las personas que usan servicios financieros alternativos en realidad son clientes del banco, y debemos estar pensando en formas para que ellos permanezcan dentro del sistema financiero en lugar de crear el riesgo de que caigan por fuera de él.

Los servicios financieros deberían estar orientados hacia sus necesidades, y las regulaciones no deberían considerar a grandes grupos de clientes de ingresos medianos o bajos como “demasiado pequeño para ayudar”. Si nuestro sistema bancario se va a convertir en uno inclusive que está al servicio de todos y no solo los ricos, permitir que los bancos ofrezcan pequeños créditos a cuotas sería un buen lugar para comenzar.

 

PUBLICADO EN EL COLOMBIANO EL 31 DE OCTUBRE DE 2015

https://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/los-pobres-pagan-billones-al-pagadiario-YD3014188

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